16 de abril de 2012

El hombre tranquilo


Descubriendo las maravillas del cine, El hombre tranquilo ha sido una de los últimas. Una fantástica comedia romántica en la que los diálogos, la fotografía y su banda sonora son excelentes, con sus protagonistas principales, Maureen O'Hara como Mary Kate y John Wayne como Sean Thornton y sus curiosos personajes secundarios, destacando a Barry Fitzgerald como Michaleen Oge Flynn, dirección John Ford.

Sean Thronton lleva a un pueblo de Irlanda llamado Innisfree, el pueblo que el dejó siendo niño, lugar que el protagonista tiene idealizado pero en el que ahora, después de muchos años, él es un forastero y pronto descubre que no encaja en el lugar por sus viejas costumbres y la mente cerrada de los lugareños.
 Surge la historia de amor con  Mary Kate, mujer fuerte irlandesa dedicada a los trabajos domésticos y con gran caracter pero con sus sueños e ilusiones a los que no está dispuestos a renunciar, ni siquiera por el gran amor que descubre con el apuesto forastero americano que la corteja y la convierte en su esposa.
Aunque la historia se centra romance de los protagonistas, tiene un fondo social muy interesante, y teniendo en cuenta que está rodada en 1952 y desde entonces el papel de la mujer ha cambiado bastante, sigue teniendo temas muy actuales como es el respeto de el hombre a la mujer y viceversa. Aparte por lo que yo he entendido, una crítica al maltrato de la mujer aunque en apariencia parezca lo contrario por la escena propia de los trogloditas en la que Mary Kate es arrastrada por el suelo varios metros por su marido y que hoy en día hiere la sensibilidad del espectador, me imagino que hace sesenta años sería un acto "impetuoso y homérico"  y formaba parte de la comedia.
Aparte de esta última escena comentada se podría hablar de lo maravillosa que es en el resto de la película. Como cuando el recién llegado al pueblo ve a Mary Kate en un entorno bucólico, precioso, la mirada recelosa y a la vez curiosa de la bella pastorcilla en contraposición de como la admira y la mira él al mismo tiempo que exclama - eh! ¿es de verdad o estoy soñando? - hace para mi uno de los encuentros más románticos que he visto.

Esta es una de las escenas más bonitas de la película cuando se dan el primer beso después de escaparse de la vigilancia del casamentero. Corren por los campos para acabar en un cementerio al resguardo de la pared de una iglesia en ruinas por la fuerte tormenta que les cae encima justo cuando se dan el primer abrazo, algo que ella  podría interpretar como un aviso del todopoderoso de que está cometiendo un pecado rompiendo las normas establecidas al besar a un hombre justo cuando se están conociendo, de ahí su cara de miedo, aunque ella se reafirma en su amor y vuelve a besar a Thornton por propia iniciativa escondiendo después su cara "radiante de bella vergüenza" como diría Elizabeth Gaskell. Esto es romanticismo puro del siglo XIX.



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