25 de enero de 2014

Una Rubia Imponente, Dorothy Parker


Hazel Morse era imponente, hermosa, de esa clase de mujeres que incitan a los hombres a mover la cabeza con picardía y a chasquear sus lenguas cuando pronuncian la palabra "rubia".
Se sentía orgullosa de sus pies diminutos y era capaz de soportar el sufrimiento por vanidad, en una pelea con unos zapatitos puntiagudos y con tacones de número más apretado posible...

Una Rubia Imponente  es un relato de Dorothy Parker, escritora norteamericana (1893-1967). Cuenta la decadencia de una mujer de los años treinta, buscando la felicidad a través de relaciones equivocadas que la hunden en un mar de alcohol y tristeza. 
Apenas un sorbo de envolvente café amargo es esta historia que te atrapa desde su inicio hasta su fin. La edición de Nórdica es atractiva por las ilustraciones de Elisa Arguilé que dibuja a esta mujer tan  femenina de color rosa con un fondo desolador y con un triste reflejo ante el espejo.


12 de enero de 2014

El País Secreto, Robert Graves.


Toda mujer regia en verdad posee
un país secreto, más real para ella
que este pálido mundo exterior:

la casa ya en silencio, a medianoche,
aparta aguja o libro
y lo visita sin ser vista.

Cerrando los ojos, improvisa
una verja de hierro entre abedules:
salta la barrera, toma posesión.

Luego corre o vuela, o bien cabalga
un caballo que trota a recibirla,
y viaja adonde quiera;

sabe hacer que la hierba crezca,
que el lirio se entreabra a su mirada
y que los peces coman de su mano;

ha fundado aldeas, plantado bosques
y vaciado valles para que arroyos corran
fríos a una bahía sin salida al mar.

Nunca osé preguntar a mi amor
por el gobierno de su reino
ni por su geografía,
ni la he seguido entre esos abedules,
escalando esa verja
para espiarla en la niebla.

Y aun así, me ha prometido, cuando muera,
un pabellón al pie de su palacio
en un calvero liso en la espesura,
donde crece la genciana y el alhelí
y que a veces podemos encontrarnos.

                                     Robert Graves

Preciso poema de amor y respeto hacia la mujer, reina de su mundo, dueña de la llave de su palacio interior.

                  

2 de enero de 2014

Hija de Lilith, Isamel Serrano


No vas a llorar conmigo,
ni elevarte a las alturas,
no soy tu media naranja,
eres fruta entera y madura,
eres la duda que quema,
olor a tierra mojada
tras la lluvia que trajo el verano
en el que ardió mi atalaya.
No quieres mi luz ni mi consuelo,
eres la herida encarnada.
Hija de Artemisa y de Lilith,
quizá regreses al alba.


Lady Lilith, Dante Gabriel Rosseti
Lilith según la literatura judía fue la primera mujer de Adán, antes que Eva y abandonó el Edén por iniciativa propia. Se le asocia con la seducción de los hombres y el asesinatos de los niños. A Lilith se le representa siempre con el pelo largo y suelto y con tonos rubios o pelirrojos; fue un icono en el siglo XIX, sobre todo para los Pre-rrafaelitas. Su languidez se reitera con la inclusión de la amapola en la parte inferior derecha, sueño inducido por el opio.

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