28 de octubre de 2013

The Mill, Quarry Bank Mill


The Mill, El Molino, es la última serie que he descubierto y que me ha impactado desde el principio a fin.
La serie el del canal Channel 4 cuenta la historia de los propietarios y trabajadores de una fábrica de hilo de algodón, en los primeros años de la revolución industrial. Sus personajes aunque ficticios están basado en personas que regentaron y trabajaron en Quarry Bank Mill. Samuel Greg, su fundador, junto con su esposa y su hijo regenta la fábrica donde trabajan  Esther Price y Daniel Bate, mecánico, mientras que Esther forma parte de las trabajadoras aprendices. Los aprendices eran niños que rescataban de la orfandad para darle un hogar a cambio de sus tareas en la fábrica. Quedaban libres cuando cumplían la mayoría de edad.


No es una serie edulcorada ni romántica de las que estamos acostumbrados a ver de esta época, la basan sobre 1833, año en que se dio por abolida la esclavitud definitivamente, elemento que incluyen dejando levantada la tapadera de la hipocresía en la que se vivía en esa época. 
Los personajes de esta serie luchan por sus derechos laborales mientras que los patronos sobornan y coaccionan a quién intenta saltarse las reglas y airear los trapos sucios que se esconden en la vida de los de quién se supone que los protegen.



Es una serie que a mi me ha hecho reflexionar, de todos los que le tocaron vivir de esta manera y que con el tiempo han conseguido los derechos que ahora tenemos o teníamos...que siempre habrá quien se aproveche de las circunstancias para su propio beneficio, sin escrúpulos ni moral y siempre gente necesitada para tener que ceder. Es la historia lo que nos hace ver que cambian los tiempos pero no las personas, la condición humana.

13 de octubre de 2013

Antes del odio, Miguel Hernández


Beso soy, sombra con sombra.
Beso, dolor con dolor,
por haberme enamorado,
corazón sin corazón,
de las cosas, del aliento
sin sombra de la creación.
Sed con agua en la distancia,
pero sed alrededor.

Corazón en una copa
donde me la bebo yo,
y no se lo bebe nadie,
nadie sabe su sabor.
Odio, vida: ¡cuánto odio
sólo por amor!

No es posible acariciarte
con las manos que me dio
el fuego de más deseo,
el ansia de más ardor.
Varias alas, varios vuelos
abaten en ellas hoy
hierros que cercan las venas
y las muerden con rencor.
Por amor, vida, abatido,
pájaro sin remisión.
Sólo por amor odiado,
sólo por amor.
.........
                          Miguel Hernández

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