1 de septiembre de 2013

El cielo, la tierra, el sol y yo.


Uno de los placeres de viajar de copiloto es dedicarse a la mera observación del paisaje mientras entras en divagaciones, tribulaciones, ensoñaciones... lo sé por experiencia. Ese es siempre mi sitio en los viajes y casi siempre mi estado.
 Era día 21 de agosto cuando veníamos de vuelta, el mismo camino de siempre, nada nuevo aparentemente, el paisaje había cambiado de color, todo se había vuelto más amarillo. Este año hemos podido disfrutar del verde a nuestro alrededor por más tiempo, gracias a las lluvias la vegetación abunda y perdura, al menos hasta la ola de calor de mediados de agosto. 
El sol empieza a ponerse y empieza a aparecer delante nuestra en la carretera una y otra vez escondiéndose en algunas curvas, entonces es cuando me doy cuenta que se puede observar el circulo perfecto del son sin que haga daño a la vista, me quito las gafas de sol para cerciorarme y así es, según entendidos ese día una inmensa capa de polvo cubría nuestro cielo y hacía de filtro solar. Ya me quedé fundida en el paisaje, el cielo la tierra el sol y yo queriendo captar con mi cámara de fotos lo que me fuera posible- la pobre hace lo que puede ante mis exigencias- precioso, un circulo perfecto ante mis ojos, color naranja intenso que se difumina con todavía el celeste del cielo.
De repente alguien turbo mi delicioso momento aunque se lo agradecí, me advirtió que por el este la luna estaba visible, algo muy normal que podemos apreciar ahora en verano, pero fue fantástico observar el sol poniéndose por el oeste y la luna llena saludando por el este.


Metáfora perfecta para indicarnos que cuando llega un final, sea bueno o malo, siempre empieza algo nuevo que nos hará sentir nuevas sensaciones y alimentará nuestra existencia con nuevas experiencias.
 Como esta experiencia mía con el  sol y la luna, que demuestra que si sabemos disfrutar de los pequeños placeres de la vida lo cotidiano se puede hacer interesante en cada momento.


Os invito a ver este vídeo que viaja hacia el universo que nos contiene, que me hace sentir que somos pequeños y vulnerables, un pequeño planeta que se se alimenta de la luz de una estrella. Eso sí, cada ser vivo de este planeta es un universo, entre ellos nosotros lo humanos, con nuestros agujeros negros y nuestros rincones inexplorados.

6 comentarios:

  1. Precioso!! La verdad es que comparto contigo ese placer de viajar persiguiendo la luna o el sol, o una nube especial, que no sabe que es especial y se esconde detrás de los árboles y las curvas. Mi marido conduce y a ratos me mira como pensando ¿qué mira con tanto interés...?? No me aburre el viaje, es una gozada, muchas gracias Rosa, muy bonita entrada y vídeo, saludos.

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  2. Extraordinaria ensoñación para un día de verano, es muy valiosa la conclusión que obtenés sobre el fin y el comienzo en un círculo constante, como así es, al igual que nuestra pequeñez en este universo maravilloso. Muy buenas fotos.
    Un gran abrazo.

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  3. Verídicas tus pensares de copiloto. Creo, sin temor a estar equivocado, que a todos nos pasa esos... momentos mágicos de divagación donde nuestra mente salta puede encontrarse desde lo más deprimido hasta lo más eufórico de alegría. Saludos desde Maracaibo, Venezuela.

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  4. Momentos gloriosos que quedan grabados en la memoria, en mi caso siempre voy de acompañante también, disfrutando del paisaje, pero nunca tuve la suerte de ver un espectáculo de la naturaleza, como este que compartes. Excelente entrada y fotografías! Saludos.

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  5. Hola!! Acabamos de encontrar tu blog y te seguimos desde ahora :D Ojalá que también te guste nuestro espacio!

    Un abrazo fuerte de parte de los tres :)
    www.melodiasporescrito.com

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    1. Tengo problemas para entrar en tu blog, lo intentaré más tarde, saludos.

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