8 de febrero de 2013

Una llamada telefónica, Dorothy Parker


Por favor, Dios, que llame ahora. Querido Dios, que me llame ahora. No voy a pedir nada más de ti, realmente no lo haré. No es mucho pedir. Sería tan poco para ti, Dios, una cosa tan, tan pequeña. Solo deja que llame ahora. Por favor, Dios. Por favor, por favor, por favor.
Si no pienso en eso, tal vez el teléfono suene. A veces lo hace. Si pudiera pensar en otra cosa. Si pudiera pensar en otra cosa. Quizá si cuento hasta quinientos de cinco en cinco, suene antes de que termine. Voy a contar lentamente. Sin trampas. Y si suena cuando llegue a trescientos, no voy a parar, no voy a contestar hasta que llegue a quinientos. Cinco, diez, quince, veinte, veinticinco, treinta, treinta y cinco, cuarenta, cuarenta y cinco, cincuenta... Oh, por favor, llama. Por favor.

                                                                             Dorothy Parker
                                                            Fragmento, Una llamada telefónica 

Al leer este cuento no he podido dejar de sonreír porque me recordó a un capítulo de una serie que me hacer reír cada vez que lo veo, se trata de la Vicaria de Dibley, una serie británica que acabó tras muchas temporadas de éxito terminó con la boda de su principal protagonista,
Geraldine conoce a Harry y tras una una primera cita, ella que es vicaria le pide a Dios que por favor, ese maravilloso hombre se enamore de ella, aquí no ocurre como en el cuento sino que tiene respuesta inmediata a sus plegarias.




2 comentarios:

  1. Jajajaj!!!!Adoro el humor inglés, esa capacidad para reírse con dignidad sobre sí mismos! Aquí somos más viscerales y directos, supongo que en España también, por eso nos atrae lo que hacen ellos. Abrazo, Rosita, un post divertido!

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    1. Son geniales, jaja esta Vicaria en particular. Un abrazo Patzy.

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